¡Convicción que se reafirma!

Hay coincidencias que conmueven, invitan a la reflexión y fortalecen convicciones. El jueves pasado asistí en la UAM a una conferencia titulada Un nuevo paradigma del cuidado, dictada con sapiencia y sobrada elocuencia por monseñor José Giménez y cerrada dignamente por la Dra. Marilin Durán. Confieso que me resultó profundamente conmovedora por su enfoque humanístico y por la empatía con que se abordó un asunto tan primordial para la vida misma y la convivencia social.
Pero hubo algo que, particularmente, me sorprendió: la coincidencia entre el enfoque de la conferencia y el título de una crónica que escribí hace apenas tres semanas: «Lo que se quiere se cuida y, si se cuida, perdura». Mi sorpresa fue aún mayor al recordar que esa misma concepción del cuidado inspira una iniciativa práctica del voluntariado coordinado por el Dr. Carlos Villaverde, que venimos desarrollando en el IPAPEDI y que se sustancia en esta expresión: <<Pares que cuidan a sus pares>>(PCP). ¿Simple coincidencia o convergencia de ideas? O quizá ambas cosas. Como fuere, lo cierto es que salí de esa conferencia con una convicción aun más arraigada acerca del camino que hemos elegido transitar en nuestro instituto de previsión social.
En el nuevo IPAPEDI estamos empeñados en recuperar la esencia misma de la previsión social y razón de ser de nuestro ente previsional.
Entendemos que nuestra misión debe trascender la administración de recursos y su preservación patrimonial. Que debe tener también y quizá con igual prioridad una preocupación y ocupación por las personas: por su salud, su bienestar y su misma dignidad. Lo creemos así porque una institución de previsión social que no coloque el ser humano en el centro real de su misión, corre el riesgo de extraviar o hasta olvidar su auténtica razón de ser. De ahí la importancia y pertinencia moral del Pares que cuidan a sus pares.
Una enunciacion que expresa una filosofía que nos identifica plenamente: profesores que, valiéndose de sus voluntades y capacidades, coadyuvan en la procuración del bienestar de sus colegas profesores. Es la conversión de la solidaridad predicada en solidaridad practicada; a lo que se suma una bondad expresada en un compromiso moral a través de una vocación de servicio que nos deja un profundo sentido de identidad y pertenencia. Cuidar es mucho más que atender una necesidad: es reconocer el valor del otro y asumir que su bienestar nos concierne tanto como el propio y el nuestro. Por tal sentido ético, la conferencia de monseñor Giménez tuvo para mí un significado especialmente conmovedor. Pues la recibí igualmente como un mensaje ciertamente alentador de lo que estamos haciendo y como una revelación para poder comprender mejor el sentido de nuestros actuales esfuerzos.
Naturalmente, las buenas intenciones deben traducirse en efectivos resultados. Nos queda mucho trabajo por delante, lo sabemos, así como creemos conocer la naturaleza de los desafíos que enfrenta hoy el IPAPEDI. Pero frente a ello tenemos una orientación honrada y honesta: queremos una institución que cuide sus activos ciertamente, pero que a su vez entienda el mandato de que estos bienes deben estar al servicio de los mejores intereses de sus asociados. Hoy, estoy más convencido que ayer de que estamos en el camino correcto, y hacemos votos porque lo que hagamos, lo hagamos correctamente. Lo que se consigue haciendo inequívocamente del ser humano el centro de nuestra esforzada gestión. Y rectamente porque hemos de procurar de modo eficiente y eficaz convertir ese imperativo moral en programas, servicios y beneficiosas acciones concretas.
Seguiremos trabajando para que IPAPEDI sea cada vez más una institución de previsión social que proteja, acompañe y cuide a los profesores de la Universidad de Carabobo.
Profesor(a), al final, la esencia de la previsión social no está solamente en anticiparnos a las contingencias del mañana, sino también en ocuparnos de las personas que hoy nos necesitan. Y vuelvo a mi crónica de hace tres semanas, ahora fortalecida por la referida conferencia del jueves: Lo que se quiere se cuida y, si se cuida, perdura. En IPAPEDI hemos decidido que el cuidado al asociado no sea una promesa, sino una manera y estilo de hacer gestión eficaz, no un hueco discurso, sino una amorosa forma de servir.