Cuatro años de una lucha

Febrero de 2026 marca cuatro años de una lucha que no nació del resentimiento ni del espíritu de una contenciosa confrontación, sino de una genuina y profunda convicción: las instituciones se honran y enaltecen cuando se defienden con apego a la ley, con ética y con sentido de responsabilidad histórica.
Han sido cuatro años de lucha prudente, paciente y perseverante en el empeño de rescatar del extravío y desvarío la institucionalidad del Instituto de Previsión y Ahorro del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo (IPAPEDI).
En primer lugar, corresponde hacer votos de agradecimiento por la gracia de Dios fuente de fortaleza y tesón espiritual, impulso y serenidad en los momentos de mayor incertidumbre. Sin esa dimensión trascendente, difícilmente hubiésemos sostenido una lucha tan prolongada e inédita en la UC. Muchas veces silenciosa, pero siempre firme guiada por la bitácora de sus nobles propósitos y dignos principios.
Mi eterno agradecimiento a más de una veintena de colegas profesores que abrazaron e hicieron suya la causa y, en conjunto, hemos escrito más de 300 crónicas referidas a la noble misión de devolver a IPAPEDI su verdadera misión. Deseo extender de manera muy especial y sincera a la inmensa mayoría del profesorado de la Universidad de Carabobo que, con su respaldo explícito o tácito ha acompañado esta causa. Nuestra cruzada no es una pugna personal, se trata de la defensa del derecho colectivo de más de tres mil quinientos profesores a elegir libremente a sus directivos conforme a la ley y a los estatutos que rigen nuestra caja de ahorro previsional.
La realidad es inocultable: el proceso electoral que debió realizarse en junio de 2022 ha sido injustificadamente postergado por cuanto no existe ninguna razón judicial ni hecho natural sobrevenido que impida la realización de los comicios. Desde entonces la negativa reiterada del ilegitimo actual presidente de IPAPEDI a convocar elecciones ha colocado al instituto en una situación al margen de la legalidad. Así lo ha calificado el órgano supervisor competente del Estado venezolano: la Superintendencia de Cajas de Ahorro (SUDECA), quien en comunicación fechada en junio de 2025 y dirigida a la rectora magnifica de la UC, ha sido claro y enfático al señalar que IPAPEDI se encuentra en una condición operativa de hecho y no de derecho como consecuencia de la violación de la ley sustantiva que la regula y supervisa como institución.
Frente a esta realidad nuestra respuesta ha sido coherente con nuestra condición de faros académicos y sociales por ser profesores universitarios. Hemos acudido a la conciencia del estamento profesoral UCista sin estridencias, sin descalificaciones soeces, sin atajos indebidos. La hemos demandado con altura de miras, convencidos de que la razón jurídica, institucional y moral está de nuestro lado. Defender la legalidad no es un acto de violencia; es un acto de lealtad institucional.
Esta crónica no es un punto de llegada, sino un testimonio de lo andado. La esperanza que nos anima no es ingenua ni pasiva: es una esperanza activa, sustentada en la certeza de que IPAPEDI no puede sostenerse indefinidamente al margen de laBley y de la voluntad de sus profesores asociados. La historia universitaria demuestra que las causas justas, cuando se sostienen con perseverancia y decoro, terminan abriéndose camino.
A quienes han caminado estos cuatro años con firmeza, con discreción y con coraje cívico vaya mi reconocimiento. Hemos demostrado que la dignidad profesoral no se negocia y que la paciencia cuando está acompañada de convicción ética, también es una forma superior de resistencia.
Profesor(a), el tiempo de la justicia está llegando. Ya percibimos la luz al final del túnel como lo simbolizo con la gráfica de la presente entrega. Y cuando llegue, encontrará a una comunidad profesoral consciente, unida y preparada para reconstruir sobre las bases que nunca debieron perderse: legalidad, transparencia, previsión, mutualismo y respeto para quienes somos los principalisimos actores de la razón de ser de la universidad.
“Cuatro años después, seguimos luchando porque la legalidad no prescribe y la dignidad profesoral no se doblega.”¡Vamos a por ello!