Diez asambleas parciales, una sola voluntad.

El pasado viernes 21 de noviembre, por cierto, día del estudiante universitario; los profesores activos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP), socios de IPAPEDI, terminaron por escribir una página que, nunca jamás había sido escrita, en la historia de nuestro instituto de previsión social y ahorro. En un ambiente sereno, responsable y muy universitario se llevó a cabo la décima asamblea parcial para la elección de la Comisión Electoral del IPAPEDI. Dicha comisión, como se sabe, presidida por el exrector magnífico Gustavo Hidalgo Vitale, regirá el proceso de la inminente elección de nuevas autoridades a llevarse a cabo en el Instituto.
Lo extraordinario y singular, no solo han sido la realización de las diez asambleas parciales en el lapso previsto, sino que lo verdaderamente inédito —digno de ser resaltado— es que el total de las diez asambleas parciales decidió casi por unanimidad respaldar la única fórmula propuesta de Comisión Electoral que fue presentada a la consideración del profesorado asociado. Fueron diez emotivos encuentros, diez decisiones casi unánimes. Diez coros de voces resonantes y contundentes que configuraron una sola voluntad. Solo nos resta, ahora, que este próximo miércoles 26 de noviembre, la Asamblea Extraordinaria de Delegados que habrá de efectuarse, conozca de lo acontecido y proceda, como está previsto, a la aclamación de la nueva y legítima Comisión Electoral.
El hecho es inédito y excepcional por su madurez institucional, por la conducta cívica demostrada y por la claridad con la que el cuerpo profesoral ha querido expresar su firme propósito de rescatar al El pasado viernes 21 de noviembre, por cierto, día del estudiante universitario; los profesores activos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas (FCJP), socios de IPAPEDI, terminaron por escribir una página que, nunca jamás había sido escrita, en la historia de nuestro instituto de previsión social y ahorro. En un ambiente sereno, responsable y muy universitario se llevó a cabo la décima asamblea parcial para la elección de la Comisión Electoral del IPAPEDI. Dicha comisión, como se sabe, presidida por el exrector magnífico Gustavo Hidalgo Vitale, regirá el proceso de la inminente elección de nuevas autoridades a llevarse a cabo en el Instituto.
Lo extraordinario y singular, no solo han sido la realización de las diez asambleas parciales en el lapso previsto, sino que lo verdaderamente inédito —digno de ser resaltado— es que el total de las diez asambleas parciales decidió casi por unanimidad respaldar la única fórmula propuesta de Comisión Electoral que fue presentada a la consideración del profesorado asociado. Fueron diez emotivos encuentros, diez decisiones casi unánimes. Diez coros de voces resonantes y contundentes que configuraron una sola voluntad. Solo nos resta, ahora, que este próximo miércoles 26 de noviembre, la Asamblea Extraordinaria de Delegados que habrá de efectuarse, conozca de lo acontecido y proceda, como está previsto, a la aclamación de la nueva y legítima Comisión Electoral.
El hecho es inédito y excepcional por su madurez institucional, por la conducta cívica demostrada y por la claridad con la que el cuerpo profesoral ha querido expresar su firme propósito de rescatar al IPAPEDI del lamentable extravío y desvarío en el que ha estado sumido durante tanto tiempo. El viernes próximo pasado se completó la tarea de enviar un mensaje contundente e inequívoco: que el profesorado UCista está decidido a reencontrar el rumbo, reconstruir la confianza, y asumir un modelo gerencial humanista, enfocado, inteligente y responsable que guíe a su renovado ente previsional.
A la Comisión Electoral que está a punto de legitimarse, auguramos el mayor éxito en su noble y gran responsabilidad. Y hacemos votos desde ya para que el mandato otorgado por esas diez asambleas parciales, expresado como una sola voluntad, constituya la brújula que guíe el enorme respaldo y compromiso profesoral. Y que la contienda electoral que se avecina devuelva definitivamente a IPAPEDI la legitimidad, la serenidad y el norte previsional que nunca debió perder.
Hoy, más que nunca, podemos decir que triunfó la Universidad de Carabobo, que ganó la visión compartida y que se impuso el consenso democrático como un indicador de que en la UC, siempre nos podemos acordar. Incluso, podríamos ponernos de acuerdo para estar en desacuerdo. Esa predisposición actitudinal fue la bujía emocional que predispuso el encendido de la llama del triunfo del estamento profesoral UCista.
¡Vamos a por ello!