El voto suspendido

El viernes 23 de enero próximo pasado, el Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo sesionó y concedió un derecho de palabra al ex rector magnífico Gustavo Hidalgo Vitale. La presencia del exrector ante el máximo órgano de decisión universitario se fundamentó en un hecho incontrovertible: más de seiscientos (600) profesores, reunidos en once (11) asambleas parciales en noviembre del año próximo pasado expresaron con plena libertad y casi unánimemente su voluntad electoral, aclamándolo a él como presidente y a los demás como miembros de la Comisión
Electoral de IPAPEDI. Ellos integrados en comisión tendrán la responsabilidad de llevar a cabo el proceso electoral, a los fines de que no continúe una gestión de hecho y se restablezca la institucionalidad regida por el derecho.
No se trató de una formalidad ni de un gesto simbólico. Estamos hablando del ejercicio pleno de la soberanía profesoral, principio que da sustento jurídico y moral a toda institución de previsión social. La voluntad electoral no es opinable ni negociable es la fuente de legitimidad de quienes administran y representan.
Sin embargo, frente a este mandato colectivo tan claro y contundente persiste la reticencia y la tozudez del ilegítimo actual presidente de IPAPEDI —con período de gestión vencido hace casi 4 años— de no permitir las elecciones correspondientes. La prolongación indefinida de un mandato sin respaldo del sufragio no es una simple irregularidad administrativa, es en cambio una fractura del principio de la alternancia democrática y una lesión directa al sacrosanto derecho de los profesores socios a elegir y ser elegidos.
Cada día que pase sin que se lleven a cabo las elecciones se agrava, aumenta y erosiona la confianza del estamento profesoral. No estamos ante una disputa de nombres ni de cargos sino ante un conflicto de principios: legalidad frente a la transgresora arbitrariedad de alguien que se sabe y siente deslegitimado y apresado por el miedo del alto costo de su salida del cargo. La lucha por rescatar IPAPEDI es una confrontación de los talantes democráticos contra los oclocráticos.
El Consejo Universitario tiene conciencia de la responsabilidad histórica que le demanda detener la calamitosa expoliación de la que hoy es objeto nuestro instituto de previsión y ahorro, esto porque sencillamente fue quien lo fundó hace ya 64 años. Haber escuchado al profesor Gustavo Hidalgo Vitale significó escuchar el eco colectivo del profesorado que exige elecciones libres, transparentes y oportunas. Porque donde se desconoce el voto no hay autoridad legítima: hay ruptura institucional que ofende el orgullo de ser profesor universitario.
Profesor(a), he querido acompañar la presente crónica con una gráfica que simula una urna universitaria dentro de la cual se observan papeletas visibles, pero la urna aparece cerrada con un candado y suspendida en el aire sin tocar el suelo. A un lado, un acta electoral parcialmente visible, sin firmas. Deseo que se perciba como un mensaje simbólico: “la voluntad existe, fue expresada por el profesorado UCista, pero la fuerza de la usurpación del poder no lo permite por ahora”. No obstante, lo lograremos.