La decisión del CU como acto de Salvaguardia

La decisión adoptada por el Consejo Universitariobde la Universidad de Carabobo el pasado viernes 23 de enero no constituye sanción ni violación alguna, fue en cambio un acto de salvaguarda, o si se prefiere: de custodia jurídica. ¿Cuál? La de suspender cualquier “transferencia, aporte o desembolso de recursos dinerarios desde la tesorería de la universidad hacia las cuentas de “IPAPEDI”. ¿Por qué? Porque la actual condición jurídica del IPAPEDI, al ser su gestión una actuación de “hecho y no de derecho” – calificada así por la Superintendencia de Cajas de Ahorro (SUDECA), el órgano legal de supervisión del instituto– le imponía actuar ante una situación que la Universidad de Carabobo no puede ni debe pasar por alto, so pena de incurrir en el desconocimiento del ordenamiento legal de la República. Razón por la cual la Universidad “exhorta a la directiva actual de IPAPEDI a restituir el orden estatutario mediante la convocatoria a elecciones y la presentación de cuentas…”.
Tal determinación, como se sabe, se fundamenta en un hecho objetivo e incontrovertible: IPAPEDI acumula casi cuatro (4) años con el período de gestión vencido, sin que exista hecho judicial válido ni hecho natural sobrevenido que justifique la prolongación de autoridades sin ninguna legitimidad. Cabe insistir en el hecho de que, desde hace cinco (5) años (2021, 2022, 2023, 2024 y 2025), no se convoca a las asambleas de profesores a los fines de que conozcan y sancionen las memorias y cuentas de la presente administración.
Vamos también para siete (7) años que no se pagan dividendos a los socios docentes. Una circunstancia más que impone a la Universidad el deber de extremar la actuación en su relación administrativa y financiera con el actual IPAPEDI, transgresor de toda su legalidad.
A todas estas, conviene recordar que fue el propio Consejo Universitario, hace 64 años, quien fundó IPAPEDI para dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 114 de la Ley de Universidades, normativa que impone a las casas de estudio la obligación indeclinable de garantizar la protección y seguridad social de sus profesores. Es más: no hay que olvidar que, incluso, durante más de una década el Instituto de previsión fue presidido por los rectores de entonces. De allí que los vínculos entre la UC e IPAPEDI no sean meramente circunstanciales, sino históricos, funcionales y legales, en tanto y en cuanto el instituto administra recursos que pertenecen a un colectivo de más de 3.500 docentes.
Precisamente por esto último, la decisión del Consejo Universitario se inscribe en una perfecta lógica de protección del estamento profesoral. En consecuencia, resultaría jurídicamente irresponsable —y éticamente reprochable— transferir recursos a una institución que, en las condiciones actuales, no presta servicio alguno que pueda calificarse como protección y seguridad social a sus asociados, y que para más gravedad del caso ni siquiera ajusta su desempeño y funcionamiento al ordenamiento legal.
Al exigir el restablecimiento de la institucionalidad de IPAPEDI, el Consejo Universitario actúa como garante de la legalidad y de los intereses del profesorado, evitando que el patrimonio común quede expuesto a decisiones carentes de legitimidad democrática.
En este contexto, la legalidad no es una formalidad vacía, sino un acto de responsabilidad histórica institucional. Por lo demás, la decisión del Consejo Universitario no cierra caminos: los abre, y plenamente, al señalar con claridad que solo mediante la convocatoria de asambleas, elecciones y sujeción a derecho podrá IPAPEDI retomar su razón de ser y volver a cumplir la misión para la cual fue creado.
Profesor(a), está planteada una controversia en la que algunas “voces leguleyas”, paradójicamente se alzan y alzarán en defensa de lo que es a todas luces ética y moralmente indefendible. A tal efecto, se podría proponer que convocaramos una magna y multitudinaria asamblea de profesores como estadío supremo decisional en la que contrastemos y dirimamos, como universitarios, nuestros pareceres y diferencias. Atrevámonos. ¡Vamos a por ello!
¡En IPAPEDI, Elecciones YA!