Luz al final del túnel.

Entre el lunes 9 y el viernes 13 del mes en curso se llevaron a cabo, finalmente, las once (11) asambleas parciales de profesores socios de IPAPEDI convocadas por la Superintendencia de Cajas de Ahorro (SUDECA), mediante Providencia Administrativa N° SCA-PA-001-2026 emanada de su seno con fecha 04-03-2026. El propósito de las citadas asambleas fue claro y preciso: elegir la Comisión Electoral Principal y las Subcomisiones por Facultades que tendrán la responsabilidad histórica de conducir el proceso electoral mediante el cual deberán elegirse los nuevos Consejos de Administración, Vigilancia y Delegados del Instituto.
Lo ocurrido durante esta semana merece ser consignado con especial relieve en la memoria institucional del profesorado de la Universidad de Carabobo. No se trató simplemente de la realización de once asambleas. Se trató, en realidad, de la reafirmación de una voluntad colectiva que durante cuatro (4) años se ha mantenido firme frente al irrespeto de alguien que perdió los valores que caracterizan a un profesor universitario.
Han transcurrido ya cuatro (4) largos años desde que se venció el período de gestión de la actual directiva de IPAPEDI. Desde entonces, el legítimo derecho del profesorado a elegir y ser elegido ha permanecido suspendido sin que exista causa judicial que lo justifique ni acontecimiento natural alguno que lo impida. En ese tiempo, la paciencia, la prudencia y perseverancia del profesorado ha sido puesta a prueba. Sin embargo, lejos de extinguirse, la voluntad democrática se ha enaltecido y fortalecido.
No puede olvidarse que esta es la tercera convocatoria de asambleas parciales. Las dos anteriores fueron frustradas por maniobras obstructivas promovidas por quien hoy ocupa, de manera cada vez más cuestionada, la presidencia del Instituto. Aquellos intentos fallidos pudieron haber desalentado a algunos. Pero ocurrió exactamente lo contrario: fortalecieron la convicción de que la defensa de los derechos institucionales exige responsabilidad universitaria.
Por ello, las once (11) asambleas realizadas esta semana representan mucho más que un trámite organizativo. Constituyen la expresión de una comunidad profesoral que ha decidido no renunciar a sus derechos ni claudicar en su aspiración de restituir la plena institucionalidad de su instituto de previsión social.
En cada asamblea parcial de facultad se apreció el mismo sentimiento: serenidad, dignidad y esperanza. La esperanza de que, después de cuatro (4) años de incertidumbre, el camino electoral vuelva a abrirse y se restablezca el principio más elemental de toda organización democrática: que sus autoridades emanen de la libérrima voluntad de sus asociados. Hoy el profesorado UCista siente que, después de un largo trayecto marcado por irrespetos, obstáculos y dilaciones, comienza a vislumbrarse una luz al final del túnel.
Una luz que no nació de la casualidad, sino de la conciencia de que cuando se tiene un porqué, se puede lidiar con cualquier que. Nuestra bitácora ha sido enarbolada por la prudencia, la paciencia y la perseverancia de muchos que nos negamos a aceptar la normalización de lo irregular, lo incorrecto e irresponsable. Porque, al final de todo, hay una verdad que vuelve a abrirse paso en la vida institucional de la universidad: los derechos democráticos pueden ser postergados, pero cuando una comunidad decide defenderlos con firmeza, terminan por abrirse camino.
Profesor(a), “la democracia universitaria podrá ser retardada y obstaculizada, pero jamás derrotada y eliminada cuando la perseverancia colectiva decide defenderla”.
Quinientos treinta (530) docentes elegimos la Comisión Electoral y las Subcomisiones respectivas por unanimidad, porque SUDECA haciendo uso de una Providencia Administrativa decidió cumplir y hacer cumplir las leyes. Sabemos que el ilegítimo seguirá maniobrando y haciendo uso de malabarismos legales para tratar de impedir las elecciones, pero enajenado y enceguecido como está, ha perdido la conciencia de que va directo al basurero de la historia. El bien, siempre termina imponiéndose al mal. ¡Vamos a por ello!