Crónica de una semana luminosa

Crónica de una semana luminosa

En el curso de esta semana, el equipo que aspira y espera —con convicción y esperanza— dirigir el IPAPEDI, durante el período 2026-2029, con la sentida consigna de la “sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas”, hizo un amplio recorrido por los espacios universitarios de la UC, que resultó tener un profundo significado humano. Visitamos todas las Facultades. Y en cada una de ellas sostuvimos cordiales encuentros con profesores activos y jubilados; y en cada espacio ocurrió algo que trasciende la simple descripción: los recintos fueron desbordados, no solo por la presencia física, sino por el entusiasmo, la expectativa y un manfiesto deseo de cambio.

No fue fruto de la casualidad. No; fue ante todo la expresión de un sentimiento colectivo quizá largamente contenido, y que hoy encuentra cauce de salida. Lo que en esas visitas vivimos va más allá de la cálida compañía. Tiene, según mi parecer, una inequívoca carga emocional. Radica en la palabra franca, en el apretón de manos, sincero y amistoso, en la mirada que trasmite esperanza, y en el gesto enérgico que dice que “es ahora”. ¡Que nos llegó el momento! Cada encuentro fue una y otra vez la ratificación, con auténtica emoción, del espontáneo respaldo que suscita una propuesta que ya no es individual, sino colectiva: la de un equipo que cree en la reconstrucción institucional, eso, sí, desde la ética, la transparencia y una honda vocación de servicio.

Esa gran fuerza espiritual la recibimos con humildad y gran responsabilidad. Así como las manifestaciones de apoyo a mi aspiración a la presidencia del IPAPEDI. Y estoy seguro que así lo reciben también cada uno de los profesoras y profesores que integran nuestra fórmula a los Consejos Administración, Vigilancia y, Delegados. Esto, por cuanto sabemos que, más allá de los nombres particulares, lo que se respalda es una sólida idea: la posibilidad real de rescatar a nuestro instituto, de devolverle su razón de ser, de hacerlo nuevamente digno de la confianza de sus profesores afiliados. Por ello, en un gesto que honra nuestras convicciones y creencias más profundas, este domingo 3 de mayo nos reuniremos, junto a nuestras familias, en una misa de acción de gracias. No será una fórmula protocolar, sino un momento de recogimiento y reconocimiento de todo lo que generosamente se nos da.

Profesor(a), agradezcamos pues, primeramente a Dios por la fuerza, por la guía y por la gracia que hemos obtenido y sentido en cada uno de los pasos que hemos dado durante esta ultima semana luminosa. Porque cuando una causa es justa, y se construye desde la buena fe, el espíritu también se fortalece. Nos sentimos gananciosos y ganadores, no en su puro sentido triunfalista, sino por haber atinado en conectarnos con la ilusión y confianza de nuestros colegas profesores. Nos alegra tener la certeza serena de haber interpretado sus demandas y haber despertado sus esperanzas.

Somos ganadores por haber sabido unir las más disímiles voluntades y capacidades en este momento en que todos nos necesitamos para integrarnos y no para desintegrarnos. Ganadores porque, definitivamente hemos despertado la fuerza de la esperanza. Ganadores porque IPAPEDI, y así podemos decirlo, ya empezó a rescatarse en la conciencia de sus docentes. A todos, gracias. Esta no es solo una gran meta alcanzada, es un camino fructífero que hemos decidido recorrer juntos. Porque cuando los profesores UCistas deciden pronunciarse, no hay inercia que los detenga. IPAPEDI ya cambió… y cambió por la firme voluntad de sus profesores socios. ¡Vamos a por ello!

El próximo viernes 8 de mayo ejerzamos, cívica y masivamente, el derecho de elegir y ser elegido