La legalidad es el camino

En los procesos de interacción humana, como en las instituciones, hay momentos en los que el rumbo se extravía. Y hay otros — quizás más valiosos — en los que la bitácora moral y jurídica se alinean con el camino correcto. Ese es, precisamente, el tiempo que hoy vive IPAPEDI. La Comisión Electoral Principal (CEP), electa legítima y unánimemente por las Asambleas Parciales de Facultades y Jubilados, ha asumido su responsabilidad con una sobriedad que honra la confianza depositada en ellos y, con un rigor tal, que reivindica a plenitud la institucionalidad.
Su actuación no ha sido improvisada ni complaciente, por el contrario: ha sido disciplinada y profundamente respetuosa del orden normativo. Bajo el marco de la Providencia Administrativa, emanada del seno de SUDECA, quien es el órgano rector del sistema de cajas de ahorro del país, la CEP ha transitado cada etapa del proceso electoral con estricto apego a la ley, y orientados por los funcionarios profesionales designados por la Superintendencia. No podía ser de otra manera, las cajas de ahorro, como asociaciones civiles sin fines de lucro, están llamadas a regirse por principios de control democrático, equidad y transparencia. Y es ese espíritu el que, precisamente, hoy se percibe en cada una de las decisiones de la Comisión Electoral.
No se trata solo de cumplir un cronograma previsto. Se trata de algo más sustantivo: restituir la confianza antes agraviada y maltratada. Devolverle pues, al profesorado UCista que su voluntad será acatada y respetada. Dar garantías de que el acto electoral del próximo viernes 8 de mayo sea la expresión genuina del ejercicio del sufragio. En ese sentido, la CEP ha hecho más que organizar elecciones: ha comenzado a reconstruir la credibilidad institucional de IPAPEDI. Ha demostrado que, incluso después de años de olvidos y desviaciones, es posible reencontrarse con el cauce correcto cuando se actúa con rectitud, transparencia y sentido del deber ser.
A los cinco miembros de la Comisión Electoral Principal —Dra. Iliana Rodríguez, presidenta. Dr. José López, vicepresidente. Dr. Victor Sánchez, secretario. Dras. Mary Camacho y Maryorie Ruiz, suplentes — les corresponde ahora la fase culminante de esta tarea histórica. No están solos, los acompaña la expectativa de un profesorado que observa, evalúa y espera. Pero también los respalda la solidez del trabajo ya realizado y la legitimidad que otorga el fiel cumplimiento de las normas.
Hoy, más que nunca, la comunidad profesoral de la Universidad de Carabobo tiene razones para confiar. Porque cuando la ley se cumple la voluntad se respeta, las instituciones dejan de ser estructuras vacías y vuelven a ser espacios vitales de dignidad colectiva. Profesor(a), que nadie lo dude. Cuando la legalidad se honra, la voluntad del profesorado no solo se expresa… se impone. ¡Vamos a por ello!