Transición y acción

Transición y acción

En el curso de la semana que recién finalizó, los equipos de los Consejos de Administración y de Vigilancia (de la “sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas”) han estado concentrados y ocupados en una tarea tan necesaria como trascendente: efectuar el proceso de transición en el nivel de la dirección del IPAPEDI. Para este efecto, integrantes (excepto el presidente saliente) de los dichos Consejos, tanto entrantes como salientes, sostuvimos reuniones de trabajo, muy cordiales, por cierto, durante las cuales se produjo la recepción de la información y correspondiente documentación del caso. Ello bajo la figura jurídica, del beneficio de inventario, con el claro propósito de proceder a su pronta revisión, rigurosa, así como responsable, del material consignado.

Personalmente, deseo destacar el respeto y consideración que, en cada momento, prevaleció durante las reuniones entre pares. Es obvio que la prudencia administrativa y el compromiso ético nos obligan a verificar, contrastar y evaluar seriamente cada documento recibido. Administrar el patrimonio institucional, en nuestro criterio, exige rigor metodológico y no una apresurada improvisación. De la transición, creemos, que no es únicamente un acto administrativo, sino uno de gran responsabilidad con el presente y, no menos, compromiso con el futuro. Por ello, queremos dejar claramente establecido que el binomio gestión y comunicación habrá de ser la guía de conducción de IPAPEDI en esta nueva etapa. Pues, como resulta probado, gestión sin comunicación genera incertidumbre; y comunicación sin gestión produce decepción.

Nuestra visión, cabe insistir, es que la gestión debe sentirse y la comunicación conectarse. Creemos con fe que la acción proactiva y propositiva configura una condición sin discusión para poder alcanzar mejores resultados de beneficio colectivo. Los problemas no deben seguir a la espera de soluciones tardías, ni respuestas reactivas. El momento, colegas profesores(as), demanda iniciativa, creatividad y capacidad para anticipar escenarios. Construir si es posible alternativas y un actuar oportuno para identificar y aprovechar oportunidades.

Bajo esta convicción, hemos comenzado desde ya a movilizar uno de los activos sin duda más valiosos de nuestro equipo: su capital relacional construido durante años de trabajo universitario, tanto gerencial como institucional. Relaciones basadas en la confianza, respeto y la credibilidad personal, que hoy ponemos al servicio del IPAPEDI y, por extensión, a la comunidad UCista.

No hemos esperado por un ceremonioso transcurrir del tiempo para comenzar a trabajar. Ya se han iniciado los contactos. Así como conversaciones y amistosos acercamientos. Buscamos abrir puertas, identificar oportunidades y comenzar a gestar los primeros frutos de gestión. El pasado miércoles –les adelantamos– nos reunimos con el Dr. Manuel Díaz, egresado de la UC y sumo ejecutivo del Club de Emprendedores FIBEX, con el firme propósito de establecer relaciones interinstitucionales que, confiamos, sean positivas, de ganar-ganar para las partes. La consigna que nos acompañó en la contienda electoral ya dejó de ser una bandera de convocación.

“Sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas” comienza a mostrarse como un método de trabajo y, lo mejor, como una expresión cultural de gestión. Estamos construyendo lo que es la interfase de la transición a la acción; del diagnóstico a la construcción; de la expectativa al compromiso de solidaridad practicada. IPAPEDI, por lo demás, bien merece una gestión disruptiva y productiva.

Profesor(a), en esa dirección estamos avanzando. La confianza se logra y honra con transparencia, y la esperanza se hace realidad cuando la gestión comienza por apartar las excusas.

¡Vamos a por ello!