La verdad, el patrimonio y el futuro.

La verdad, el patrimonio y el futuro.

El Consejo de Administración de IPAPEDI convoca a las asambleas parciales y de delegados a los profesores asociados. Tales asambleas habrán de efectuarse durante el mes de agosto, entre los días lunes 10 y viernes 14 para encontrarnos de frente,

Dios mediante, con la verdad. No se trata de un simple requisito estatutario, sino más bien de un necesario encuentro con quienes son los auténticos y genuinos dueños del instituto. Recordemos que han transcurrido apenas un poco más de dos meses desde que la voluntad soberana de los asociados nos confirió la seria y honrosa responsabilidad de conducir esta institución. Un corto e intenso tiempo si tomamos en cuenta su doloroso contexto. Ha sido, sin embargo, el tiempo suficiente para constatar una realidad que, apreciativamente, intuíamos, presumíamos, pero cuya exacta dimensión solo podía conocerse mediante una exhaustiva revisión de la situación administrativa, financiera y patrimonial del Instituto. ¡Lo cual ha sido hecho!

Desde el primer día de nuestra gestión, asumimos un compromiso inequívoco e irrenunciable: el de sustituir la opacidad informativa por la transparencia comunicativa. La información dejaría de ser privilegio de unos pocos para convertirse en el derecho de todos los asociados. Como está prescrito. Esa promesa no fue una consigna electoral, constituye, por lo demás, el principio ético que orienta nuestra gestión. Por ello, en las próximas asambleas presentaremos, con claridad meridiana, el verdadero estado financiero en que encontramos a IPAPEDI. ¿Qué fue lo que encontramos?

De eso se trata. Y será dado a conocer. Sin maquillajes, sin eufemismos y sin querer negar las dificultades. Los profesores merecen con derecho a conocer la realidad, tal como pueda demostrarse, porque solo sobre esta verdad pueden construirse soluciones duraderas. Informar es necesario, pero no suficiente. Gerenciar, como lo sabemos, significa tomar decisiones y decidir en consecuencia. El paso del tiempo, en estos menesteres, no resuelve problemas financieros; por el contrario, cuando no se actúa, los pasivos continúan creciendo, las obligaciones se acumulan y las soluciones se reducen.

Procrastinar decisiones necesarias, equivale en la práctica a trasladar cargas cada vez más pesadas al futuro, y, por lo tanto, comprometer el patrimonio que, en este caso, es de todos. Colectivo. Por esa razón, el Consejo de Administración someterá a consideración de las asambleas parciales de

Facultades y de Delegados, propuestas concretas en cuanto a salud para que la potencialidad de la sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas, reduzca —en lo posible— el nivel de vulnerabilidad de los profesores ante la enfermedad. En algunos casos, no se trata de disminuir, irreflexivamente, el patrimonio institucional. Se trataría, sí, de transformar bienes improductivos en recursos capaces de fortalecer en el futuro inmediato la misión social y previsional de IPAPEDI, al atender los compromisos impostergables en materia de salud por la vía del Ecosistema Sanitario Autónomo (ESA); y de este modo sentar las bases de una recuperación financiera sostenible por el conducto de un Sistema Productivo Académico (EPA).

En todo caso, cada propuesta estará debidamente sustentada y documentada desde el punto de vista social, técnico y financiero. Corresponderá al sano juicio de los asociados, en ejercicio de su inalienable derecho de propietarios, a deliberar y decidir soberanamente el camino que estimen como más conveniente para nuestro Instituto.

Las instituciones se fortalecen cuando sus decisiones nacen de la verdad, la participación y la responsabilidad consensuada. La corresponsabilidad es el espíritu que debe reinar en las dichas asambleas.

No eludimos las dificultades que hoy enfrentamos, y con actitud mental positiva asumimos el deber de resolverlas. Y, como la vida lo prueba, resolverlas exige valentía para decir la verdad, serenidad para analizar las alternativas y determinación para actuar antes de que el costo de la procrastinación e inacción nos pase su pura y dura factura.

Profesor(a), agosto más que un mes de asambleas parciales, será para nosotros un momento de reafirmación y reimpulso institucional. La opacidad informativa la hemos sepultado junto a quienes fueron sus idólatras. La transparencia comunicativa ya no será una excepción en IPAPEDI, será la norma. Y será como la brisa fresca. Las decisiones a tomar, por difíciles que sean, tendrán un único propósito: procurar la seguridad social de los profesores en materia de salud y apuntarán a devolverle al Instituto la fortaleza y la confianza que tuvo, y las que una vez perdidas, hemos sus asociados por mucho tiempo, esperado y anhelado volver a tenerlas en casa.

¡Vamos a por ello!.