De los decires a los haceres

De los decires a los haceres

Ciudadana: Dra. Ana María Sanjuán Martínez, ministra del Poder Popular para la Educación Universitaria.

Su despacho.

Distinguida señora ministra, me permito dirigirme a usted en mi condición de presidente del Instituto de Previsión y Ahorro del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo, (IPAPEDI), con el debido respeto y comedimiento, y con la esperanza de que mis expresiones encuentren en su persona la sensibilidad y la voluntad necesarias, a fin de tomar debida cuenta de la situación que a continuación he de exponerle, la cual afecta a los profesores de nuestra casa de estudios y, que ha dejado de ser una dificultad coyuntural, para pasar a ser una auténtica situación calamitosa. Quiero hablarle de seguridad social con énfasis en la salud, por ser esta el supra valor de la vida. Pero, al mismo tiempo, referirme a situaciones que afectan derechos humanos. Los profesores de la Universidad de Carabobo estamos sumidos en una situación económica que ha reducido dramáticamente nuestra capacidad de ahorro. Un profesor universitario promedio, como debe ser de su conocimiento, percibe aproximadamente un dólar mensual por concepto de sueldo.

Lo que hace que su capacidad de ahorro sea apenas de unos diez centavos de dólar cada mes. A lo que se agrega, por condiciones contractuales, un aporte institucional equivalente a la misma cantidad señalada. De manera que, entre ambos, el ahorro total sería, para cada profesor, de solo veinte centavos de dólar al mes.

¡Veinte centavos de dólar! Una cantidad definitivamente imposible para construir seguridad social. Y menos aún, cuando ocurre que las retenciones de los profesores junto a los aportes institucionales no llegan a su legítimo destinatario, en este caso, a nuestro instituto previsional, desde hace aproximadamente siete años.

Muy cierto, ciudadana ministra. Habíéndose acumulado por tal concepto, una enorme deuda que ronda los cuarenta millones de bolívares, sin incluir la perdida cambiaria y los intereses de mora. Pues bien, esta desfavorable circunstancia ha colocado a nuestra institución ante una encrucijada que no puede seguir postergándose. IPAPEDI nació hace 65 años para ser un instrumento de ahorro y previsión social del profesorado de la Universidad de Carabobo, en estricto cumplimiento de un imperativo legal: la Ley de Universidades. Sin embargo, la caída dramática de los sueldos y salarios, añadido a la interrupción de los flujos financieros ya señalados, han causado que, desde hace una década, hayan de hecho desaparecido los servicios de la caja de ahorro del Instituto. Con el consiguiente perjuicio tanto para los profesores como para sus respectivas familias. No lo decimos para lamentarnos. Lo decimos para buscar una solución. Porque cuando la realidad cambia, las instituciones deben cambiar con ella o desaparecen. Hoy no podemos continuar hablando de ahorro como si tuviéramos una comunidad universitaria con capacidad económica para acumular capital.

El profesor universitario venezolano apenas sobrevive. Y cuando el ahorro desaparece, la previsión social debe encontrar otros caminos. Por eso hemos decidido actuar. No basta con predicar la importancia de la seguridad social. Hay que practicarla. No basta con reconocer el derecho al bienestar del profesor universitario. Hay que construir mecanismos concretos que lo hagan posible. En el IPAPEDI de las buenas y mejores voluntades y capacidades UCistas hemos asumido esa responsabilidad. Ante la imposibilidad material de reconstruir, en lo inmediato, una caja de ahorro sustentada en aportes monetarios de magnitud significativa, hemos decidido recurrir a nuestro patrimonio para desarrollar una política de previsión social con énfasis en la salud, porque entendemos que, en las actuales circunstancias, velar por la salud constituye el gesto supremo en defensa de nuestros profesores activos y jubilados y sus familia. En esa dirección, estamos trabajando en tres proyectos concretos: Primero: poner en servicio una Unidad de Cirugía Ambulatoria (UCA) que permita atender procedimientos quirúrgicos ambulatorios de manera accesible, digna y eficiente. Segundo: poner a disposición de la comunidad universitaria una sala para la aplicación de tratamientos de quimioterapia e inmunoterapia, destinada a brindar atención especializada en un área donde la enfermedad no concede tiempo para perder tiempo.Tercero: reactivar y relanzar los servicios médicos de la Asociación de Profesores de la Universidad de Carabobo (APUC), como forma de atender nuevamente una comunidad aproximada de 3.500 profesores, tanto en Valencia como en el núcleo de La Morita. Estos propósitos no son meros discursos. Son proyectos factibles. Son nuestra manera de decir que, aun en medio de la precariedad, IPAPEDI no se resigna. Pero, que para hacerlos sostenibles, necesitamos recuperar los recursos que, con propiedad, pertenecen a nuestros profesores.

Por ello, respetada señora ministra, acudimos a usted. Le solicitamos sus buenos oficios para que esos recursos sean transferidos, con la urgencia que el caso amerita al IPAPEDI, pues son retenciones efectuadas a los profesores, con los respectivos aportes institucionales, correspondientes a estos últimos años. No solicitamos un privilegio. Estamos solicitando que los recursos destinados a la previsión social de los profesores lleguen finalmente a la institución creada para administrarlos y convertirlos en bienestar. Cada centavo que no llega a IPAPEDI es un centavo que deja de formar parte del activo previsional de cada profesor. Y en las circunstancias actuales, cada centavo cuenta.

Señora ministra: Usted ha manifestado públicamente la voluntad de poner los hechos sobre la mesa y de mantener abiertas las mesas de trabajo con el sector universitario. Esa disposición suya, que celebramos y hacemos nuestra, es precisamente la que nos anima a dirigirnos a usted.

Por nuestra parte, colocamos sobre esa mesa una realidad concreta: la seguridad social de nuestro profesor universitario, hoy en franca emergencia. Y frente a una emergencia, no cabe sino actuar. De allí nuestra convicción de que ha llegado el momento de pasar de los decires a los haceres. Pues en materia de seguridad social las cosas no pueden quedarse en una declaración de principios, deben convertirse en prevención, atención médica, medicamentos, tratamientos y protección de la vida. IPAPEDI está dispuesto a hacer su parte. Con nuestro patrimonio, estamos procurando la creación de capacidades institucionales permanentes. Estamos construyendo alianzas. Estamos poniendo la salud en el centro de nuestra gestión. Ahora necesitamos que el Estado haga también su parte, y que las instituciones encargadas de los recursos retenidos para la previsión social cumplan, ¿cómo?, haciéndolas llegar con prontitud a su destino.

Por eso acudimos a usted. Lejos de nosotros cualquier espíritu de confrontación. Ante todo, abrazamos la virtuosa esperanza del cumplimiento institucional. No pedimos imposibles. Pedimos que se haga posible lo que por ley corresponde: Que los recursos de los profesores lleguen para que el IPAPEDI pueda convertirlos en previsión social. Y que la previsión social pueda convertirse, finalmente, en algo tan sencillo como la posibilidad real de que un profesor universitario pueda soñar con dignidad, enfermarse con protección y vivir con esperanza. Ese es nuestro propósito. Nuestra responsabilidad. Y ese es, también, el sentido de nuestra respetuosa petición: de los decires a los haceres.

Atentamente,

Víctor Reyes Lanza

Presidente del Instituto de Previsión y Ahorro del Personal

Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo

(IPAPEDI).