La salud es nuestro porqué

La salud es nuestro porqué

En la vida institucional, hay momentos en los que el calendario deja de ser excusa y se convierte en una circunstancia. Esta recien finalizada semana, los Consejos de Administración y de Vigilancia del IPAPEDI tuvimos el privilegio de ser distinguidos con unas jornadas de inducción y adiestramiento impartidas por SUDECA, el órgano supervisor de las cajas de ahorro en Venezuela. Fueron jornadas de aprendizaje, pero a su vez de construcción. Sirvieron para pasar revista, analizar y disertar sobre ese trípode indispensable que debe sostener toda gestión pública responsable: lo jurídico, lo presupuestario y lo técnico. Tres dimensiones que deben ir hermanadas cuando se pretende transformar una idea en un proyecto institucional viable, sostenible y enmarcado en la norma.

Y precisamente del análisis de tal conjunción, surgió algo que va más allá de la capacitación: una hoja de ruta. Una hoja de ruta, ¡bienvenida!, para que el IPAPEDI, el de las buenas voluntades y mejores capacidades UCistas, pueda convertir en realidad los proyectos de salud que han sido propuestos.

Como se sabe, son tres los propósitos concretos sobre la mesa. Primero, la creación y puesta en servicio de una Unidad de Cirugía Ambulatoria (UCA), en el sótano de IPAPEDI. Aspiramos con ello a saldar la deuda histórica existente en la UC en cuanto a cirugía ambulatoria. Segundo, la puesta en servicio, en UAMI, de una sala de aplicación de tratamientos en quimioterapia e inmunoterapia. Sería insólito que no se comprendiese la urgencia y pertinencia social de esta ayuda. Y tercero, la reapertura de los servicios médicos que, tradicionalmente, la APUC ha prestado a los profesores, en Valencia y La Morita. Esto, por cuanto recuperar y fortalecer la atención médica al profesorado es, ahora, la misión social y el orgullo de este nuevo IPAPEDI.

Sabemos de sobra que la voluntad no basta. Querer hacer no sustituye al deber de hacerlo bien. ¡Como Dios manda! Lo que en este caso es responsabilidad institucional. Así que, como lo aprendimos, cada proyecto necesita: sustentación jurídica, soporte presupuestario,factibilidad económica, evaluación técnica y, sobre todo, el compromiso moral institucional. Por tal razón, hemos decidido, de conjunto, lo que pudiera parecer poco habitual: los directivos del IPAPEDI no tomaremos el asueto vacacional. No porque el descanso no nos sea necesario, sino porque queremos adelantar cuanto resulte necesario a fin de alcanzar nuestras metas inmediatas en salud.

“Cuando se tiene un porqué, se puede lidiar con cualquier que”, lo decimos con pretensión filosófica. Y nuestro porqué, nuestro motivo, es contribuir a la salud del estamento profesoral UCista. Nuestro porqué es devolverle al IPAPEDI su carácter de institución de previsión social, como fue el sueño de los maestros profesores fundadores.

De modo que, en las próximas seis semanas, estaremos abocados a la reformulación del presupuesto de 2026 (nunca sometido a la consideración de asamblea de socios por la administración saliente); y a la elaboración final de las fuentes económicas de cada una de las iniciativas de salud anunciadas. Para esta tarea contaremos, además, con el concurso de cuatro distinguidos y respetados economistas, profesores de nuestra universidad: Ana Belmonte, Carlos Ñañez, Wilfredo Camacaro y Pedro Juan Ferrer. ¡Lo que nos hace más feliz que una perdiz! Y, por supuesto, la perfecta garantía técnica de su prevista financiación.

Esa es la diferencia que existe entre una administración reactiva y una administración proactiva y propositiva. Lo que nosotros queremos ser. Y lo que sabemos hacer. Para eso trabajaremos durante las vacaciones. Porque, cuando los UCistas retornemos del receso, deben estar listos los proyectos, reformulado el presupuesto de 2026 y, por consiguiente, adecuados los soportes económicos previstos.

Será entonces cuando se haría el llamado a las asambleas parciales del conjunto de nuestros profesores asociados. Y será allí, ante los auténticos propietarios del IPAPEDI, que presentaremos estos proyectos para su discusión y debida aprobación.

Profesor(a), no queremos que las vacaciones inmediatas sean una pausa institucional. Queremos que sean un tiempo de preparación de futuro.

Porque la salud de nuestros profesores enfermos, entendemos, no puede esperar. Y porque las instituciones que tienen claro su porqué –creemos–, encuentran siempre el modo, la manera, de dar el frente a cualquier que contingente. Así que, tenemos un propósito. Contamos con una hoja de ruta y contamos con buenas voluntades y capacidades. Y, por sobre todo: Tenemos actitud mental positiva. Ahora, sencillamente, nos corresponde trabajar.

¡Vamos a por ello!