Sinergia APUC

La sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas fue pensada para ser mucho más que un eslogan de una campaña electoral. Teníamos la convicción de que, una vez culminada la contienda comicial, ese propósito se convertiría en una trayectoria de compromiso que orientaría cada decisión y cada acción de nuestra gestión. Hoy podemos testimoniar, con haceres y no con decires, que aquella promesa comienza a materializarse. Los compartimentos estancos inconexos en materia de salud, Dios mediante, pronto serán parte de la historia de la UC IPAPEDI y APUC son instituciones que, ciertamente, nacieron de motivaciones distintas y propósitos diferentes, pero podría decirse que profundamente complementarias. Mientras el Instituto de Previsión y
Ahorro del Personal Docente y de Investigación tiene la misión de velar por la seguridad y la previsión social del profesorado, la Asociación de Profesores, por su parte, defiende los derechos laborales, procura la mejora de las condiciones socioeconómicas de los docentes, y asume a su vez la necesaria defensa de la autonomía universitaria. Así, entonces, se trataría de dos instituciones diferentes, pero al servicio de un mismo destinatario: el profesor UCista.
Durante mucho tiempo han caminado por senderos paralelos, cuando las circunstancias exigían e imponían caminar juntos. Hoy, para dicha, hemos decidido encontrarnos. Con ese espíritu hemos acordado relanzar los servicios médicos de la APUC apelando a un modelo de sinergia institucional en el que la Asociación aporta sus espacios e infraestructura, mientras el *IPAPEDI* pone al servicio de los docentes el pulmón financiero que permita para mayor beneficio del docente, relanzar una atención médica digna, sostenible y de calidad. No se trata únicamente de recuperar un servicio. Se trata de recuperar también el anhelo que por varios años han tenido los profesores de contar con un buen servicio, mientras veían con impotencia disminuir las condiciones de su protección social en medio de una de las etapas más difíciles que haya vivido la universidad venezolana.
El relanzamiento de los servicios médicos asistenciales de la APUC no constituye un proyecto administrativo más. Es, como se dijo, un viejo anhelo profesoral. Es la respuesta a una necesidad profundamente sentida. Y es asimismo la demostración de que cuando desaparecen los protagonismos institucionales parcelados y prevalece el interés mutualista y colectivo, comienzan a aparecer las grandes soluciones. Demostraremos que con voluntad y talante positivo se logra lo impensable.
En la Venezuela de hoy, marcada por profundas dificultades económicas y sociales, ninguna institución puede aspirar a resolver por sí sola los enormes desafíos que enfrentamos. La inteligencia y responsabilidad institucional consiste, precisamente, en sumar capacidades, compartir responsabilidades y multiplicar fortalezas. Ese principio tiene un nombre: mutualismo.
El mutualismo no es solamente un modelo organizativo; es una filosofía de hermosa solidaridad responsable. Es, ante todo, comprender que la fortaleza individual encuentra su mayor expresión cuando se pone al servicio del bien común. Es reconocer que cuidar a quienes dedican su vida a formar profesionales, generar conocimiento y construir ciudadanía constituye una inversión social de incalculable valor y significación. Por ello, la coincidencia entre el IPAPEDI y APUC trasciende el simple entendimiento institucional.
Representa una declaración de principios. Ratifica que la cooperación siempre será más rentable que la confrontación, que la confianza produce más y mejores resultados que el aislamiento y, que la sinergia continúa siendo el camino más corto hacia las soluciones. Nuestra gestión apenas comienza. Ni siquiera, por motivos atribuidos a la temporalidad normativa, hemos protocolizado en el SAREN. Quedan numerosos retos por enfrentar y muchas metas por alcanzar. Pero cada paso que demos estará inspirado en la convicción de que la universidad se fortalece cuando sus instituciones trabajan unidas y cuando colocan sus intereses comunes en el centro de sus agendas y decisiones. Reitero que la sinergia dejó de ser un lema de campaña.
Hoy es nuestro invicto proyecto de gestión. Y en estos tiempos aciagos que vive el país, reafirmamos una certeza que el movimiento mutualista ha demostrado con creces y por generaciones: cuando una comunidad decide cuidarse a sí misma, ninguna crisis logra apagar la esperanza.