Sinergia la Morita

El pasado viernes 12, el Consejo de Administración de IPAPEDI sesionó en el Campus La Morita de la Universidad de Carabobo. No fue solo una reunión administrativa fuera de su sede, sino más bien un gesto institucional cargado de simbolismo, mucho compromiso, sin dejar de lado una visión de futuro.
La Morita no es, en modo alguno, un espacio periférico de la UC. Es, por lo demás, un vivo Campus académico, dinámico y muy estimado en toda la comunidad universitaria. Allí convergen las Facultades de Ciencias de la Salud (FCS) y de Ciencias Económicas y Sociales (FaCES) que reúnen más de 400 profesores, entre activos y jubilados. Lo que conjunta abundante experiencia, saber y sensibilidad humana, en un marco de convivencia y compromiso académico universitario. Por ello decidimos estar allí. Escuchar desde el sitio e intentar construir desde allí mismo. Fuimos, pues, con el firme propósito de seguir instalando nuestra propuesta central: el Ecosistema Sanitario Autónomo (ESA) La Morita, en el entendido de que la salud constituye el supra valor de la vida y, por tanto, la centralidad de toda auténtica política de seguridad y previsión social.
Hemos proclamado, mantenido y sostenido que el ESA no es una estructura burocrática más. Su verdadera esencia de la que se deriva su fortaleza reside en la fuerza de la organización consciente y voluntaria de las mejores voluntades y capacidades de la comunidad profesoral. Aspiramos y esperamos con ello que sean entonces los propios docentes quienes se conviertan en el agente protagónico de su propio destino. Que la comunidad deje de verse únicamente como receptora de soluciones y pase a asumirse como parte importante, siendo también generadora de las respuestas.
La experiencia histórica demuestra que las comunidades organizadas son capaces de superar los obstáculos que, al comienzo, podrían lucir como imposibles. Más aún cuando se trata de una vivaz comunidad universitaria, integrada por médicos, odontólogos, economistas, administradores, educadores, ingenieros, enfermeros(as), contadores, investigadores y profesionales de otras disciplinas. En fin, de un capital humano cuantioso en cantidad y calidad que, tal vez, ha permanecido desconectado de objetivos y propósitos comunes.
Hoy la pura y dura realidad nos convoca a reencontrarnos. Por lo que la sinergia de las mejores voluntades y capacidades UCistas surge como la respuesta necesaria para dotarnos de la fuerza suficiente que nos convierta en un agente creador de soluciones. Soluciones para acompañar al profesor enfermo. Soluciones para orientar preventivamente a las familias. Soluciones para organizar redes de apoyo mutualista. Soluciones, en fin, para disminuir la pesada sensación de abandono y vulnerabilidad que ha golpeado silentemente al profesorado.
El voluntariado del ESA La Morita (véase la foto) debe convertirse en un espacio de encuentro humano y acción transformadora en el que pares asisten a sus pares. Un lugar donde cada profesor pueda aportar desde lo que sabe, desde lo que puede y desde lo que quiere hacer con su ayuda. Porque cuando el conocimiento se ejercita al servicio de sus pares, la universidad recupera uno de sus sentidos más noble.
No estamos convocando solo a la esperanza. Estamos convocando a la organización. No estamos esperando soluciones mágicas. Estamos, sí, promoviendo la construcción colectiva de respuestas posibles, sostenibles y, además, con denso y amplio contenido humano.
Sin duda que La Morita posee el talento, la experiencia y la dignidad necesarias para abrir caminos nuevos en materia de la seguridad social universitaria. Y la vida nos ha enseñado que cuando una comunidad decide creer en sí misma, organizarse y actuar unida, comienzan pronto a ocurrir buenas transformaciones, las que se veían como inalcanzables. Si podemos asistirnos y cuidarnos entre nosotros mismos. Sí podemos construir las redes necesarias y mutuales de salud y bienestar. Y sí podemos demostrar que la universidad sigue siendo un espacio de alta conciencia, esperanza y capacidad creadora.
Profesor(a), a La Morita no fuimos solo a sesionar. No. Fuimos a sembrar organización, confianza y futuro. Y todo eso nos dará y, con la ayuda de Dios, su generosa cosecha.